¿Menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?. - Romanos 2:4.Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. - Marcos 10:18.
En uno de sus últimos escritos, publicado en 1968, un novelista francés escribió: “Mi aventura terrenal se acaba... mi alma pronto tomará su vuelo y si, a pesar de todo, el Dios de los cristianos fuera el bueno, me siento muy tranquilo”. Cuatro años más tarde se suicidó. ¿Murió el autor con esa ilusión y ese error?.
Sí, el Dios de los cristianos es el bueno; no hay otro. Pero no es el buen Dios a quien algunos invocan con liviandad. Lo que no les impide –cosa extraña- hacerlo responsable de todas las desgracias de la humanidad.
En efecto, el Dios de los cristianos es el bueno, el único verdadero Dios. Además, es también el Dios bueno, ya que desea que todos los hombres sean salvos. Pero, también es el Dios santo que condena inexorablemente al pecador y no deja pasar por alto su maldad; es el Dios de la verdad que censura cualquier forma de mentira, el Dios cuyos ojos son perfectamente puros y tendrá en cuenta la menor injusticia cometida en la tierra. No nos equivoquemos, la bondad de Dios no es indulgencia. Ante todo, su benignidad consiste en guiar a los hombres al arrepentimiento para que se vuelvan hacia su Hijo que soportó el castigo en su lugar.
Como creyentes, tampoco olvidemos este texto de 1 Pedro 3:11-12: “Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos”.
